Un tigre

 
 
Pienso en un tigre. Bajará a la ciudad
a la hora en que abren los bares
y se expande un intenso perfume
humano.. Anochece. Sediento
 se  acodará en la barra y beberá
unas copas con los ojos prendados
del brillo siniestro y metálico,
dúctil su lengua, aromado el local
con un vaivén continuo de clientes.
De fondo un blues elástico y el rugir
endiablado de las máquinas tragaperras.
Observa en silencio y remoja sus  fauces.
Le delata la garra que esconde su camisa.
Nadie diría –por su aspecto-
Que es un cruel asesino de la selva,
sino un hombre sin prisas, indolente,
incapaz de inventarse otra rutina.
Cada viernes, tierno y solitario,
cometerá un crimen sin más rastro
que un poema olvidado sobre la barra.
 
                De Ellas tienen la palabra.
 
                                        
Mercedes Escolano

~ por siemprevueloalsur en 8 agosto, 2007.

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