de Silvia Pratt

Ah, el verano que agoniza.
Ah, cuántos crepúsculos han agotado mis ojos.
 
Aleteos, augurios:
                              dos gaviotas vuelan sobre mi.
Me revelan que el instante no es una lengua indiferente
sino el circundar de los pájaros.
 
 
Como lechuza vigilo el caminar de luna.
En complicidad solitaria la acompaño y me consuela.
Qué terrible el desamparo cuando no la veo.
Juntas conjuramos la negrura crepitante.
Plenilunios rigen mi travesía.
ninguno repite sus auspicios,
velan con distintas máscaras.
Irrepetibles sus destellos
como el destino que los dioses a los mortales ciñen.
 
Ah, madrugada muda
en el caldero hierven los brebajes del mañana.
 
Ahí se gestan sueños.
 
¿Qué será de mis días estivales?
 
¿Qué será de mis horas calcinadas en atardeceres?

¿Qué de mi odisea en fervientes hojarascas?
 
El universo abre sus alas para descifrar mi sino.
Y yo sólo escudriño los oráculos
 
A contracorriente me deslizo en este espacio.
A contraviento las feroces ráfagas me tambalean.
A contrafuego los ocasos palpitantes.
A contraluz contravengo los vacíos.
 
Contra el tiempo habito en esta isla,
contra mi propia sombra
que sepulta el lado más brillante de las cosas,
la más obvia de las certidumbres,
tu voz que aún retiembla en el vacío.
 
Ah, brujos que alimentan la flama del caldero,
detengan un instante la clepsidra.
Dejen que esta agua,
como aquellas que bañaban Delos,
impregnen su aroma en mis sentidos.
Hagan que este espacio en mi memoria teja redes.
 
Que ningún resquicio se esconda cuando pase.
Que ninguna golondrina en el vuelo se extravíe.
Que ninguna hebra de río se desvíe de su senda.
Que ninguna mariposa emigre antes de tiempo.
Que ninguna hoja se oculte bajo esquivas sombras.
 
 
Que este instante abreve en el surtidor inagotable.
 
Que este lugar me unja con el óleo
                                       de los sagrados recintos de la tierra.
 
Como una ofrenda mi palabra elevo,
mi llanto en sábanas de luna ofrendo.
 
El aroma de esta isla habito,
sus inciensos me colman.
 
Emergen añoranzas,
dejo que se fundan con el canto de sirenas.
 
                           De Isla de luz
 
                                                     Silvia Pratt

~ por siemprevueloalsur en 3 septiembre, 2007.

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