Chesterton

Si las estrellas caen, los sueños en la noche

de dicha y de blasfemia serán ciertos.
Si los cielos son verdes y la nieve de oro,
tú me amarás igual que yo te quiero.
 
Las manos afiladas y la melena negra,
ojos donde se asoma un alma al descubierto
¿y yo me atreveré a acercarme y quemarme
los dedos en el fuego?
 
Sí, en la sabia hora tonta
a un hombre dios le da esta rara fuerza,
él puede porfiar aunque no lo merezca
y donde no pregunta acaso logra.
 
¿Pero sobre la boda salvaje de la sangre,
no era pavor suyo y su oscuro deseo
mirar a Cristo niño acostado en la cuna,
a la virgen María junto al fuego?
 
Traducción: José Julio Cabanillas.

~ por siemprevueloalsur en 17 diciembre, 2007.

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