de Salvatore Quasimodo

Nunca te venció noche tan clara

Si te abres a la risa y parece que tocas

Una escalera de astros

Que ya bajo en el sueño, rodando,

Para situarme atrás, en el tiempo.

Dios era entonces temor de estancia clausurada

Donde un muerto reposa,

Centro de toda cosa,

del cielo y del viento, del mar y de la nube.

Y aquel arrojarme a la tierra,

Aquel gritar alto el nombre en el silencio,

Era dulzura de sentirme vivo.

           De "Aguas y Tierras", 1920-1929

 
                                       

~ por siemprevueloalsur en 16 abril, 2009.

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